CLAA en LASA: libertad académica, desigualdades y luchas decoloniales en los debates sobre conocimiento, justicia y democracia

Colonialismo editorial, racismo epistémico y violencias de género fueron algunos de los ejes del debate sobre los desafíos contemporáneos de la libertad académica en las Américas.

En el marco del Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA 2026), la Coalición por la Libertad Académica en las Americas (CLAA) y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) realizaron el panel “Libertad académica, desigualdades y luchas decoloniales en América Latina”, un espacio de reflexión sobre los desafíos que enfrentan quienes producen conocimiento crítico en la región y sobre la necesidad de defender la libertad académica como un derecho humano.

La actividad fue coordinada por Camilla Croso, directora ejecutiva de la CLAA y contó con los comentarios de Pablo A. Vommaro, director ejecutivo de la CLACSO. Participaron como ponentes Vernor Muñoz, de la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), Jorge D. García Rincón, de la Asociación de Investigación Afrodiaspórica Descarimba y Marisa G. Ruiz Trejo, de la Universidad Autónoma de Chiapas.

Realizado en el marco del proyecto “Fortalecimiento de la investigación comparada y el pensamiento crítico en el marco de la libertad académica en las Américas”, el panel abordó cómo las desigualdades históricas y estructurales afectan la producción, circulación, validación y reconocimiento del conocimiento en América Latina.

Colonialismo editorial y libertad académica estructural

Vernor Muñoz durante su presentación. Fotos: Gustavo Lema | CLACSO.

En su intervención, Vernor Muñoz propuso ampliar la comprensión de la libertad académica mediante el concepto de “libertad académica estructural”, entendida como la capacidad efectiva de las instituciones para producir, publicar, circular y hacer reconocible el conocimiento sin condiciones de subordinación.

Su análisis se centró en el fenómeno del colonialismo editorial, definido como una forma de dominación y violencia epistémica que condiciona los procesos de publicación, validación y circulación del conocimiento desde estructuras concentradas en el Norte global. Según explicó, los modelos hegemónicos de publicación científica han naturalizado jerarquías lingüísticas, territoriales y disciplinares que limitan la visibilidad y el reconocimiento de los saberes producidos en el Sur global.

Muñoz destacó que el acceso abierto, aunque indispensable, no garantiza por sí mismo la democratización del conocimiento. “Un libro puede estar disponible en línea y, aun así, no ser encontrado, citado, evaluado ni reconocido”, afirmó. Para enfrentar estas desigualdades, señaló la necesidad de fortalecer infraestructuras semánticas, sistemas de metadatos, criterios de evaluación más inclusivos y mecanismos de cooperación Sur-Sur que permitan ampliar la circulación del conocimiento sin reproducir relaciones de dependencia.

Libertad académica afrodiaspórica y justicia epistémica

Jorge D. García Rincón durante su presentación. Fotos: Gustavo Lema | CLACSO.

Jorge D. García Rincón presentó los hallazgos de una investigación sobre las asociaciones de investigadoras e investigadores afrodescendientes y su papel en las luchas contra el racismo y el sexismo en el campo académico.

Partiendo del concepto de libertad académica afrodiaspórica, destacó que la libertad académica no puede entenderse como una experiencia homogénea o universal, sino como un derecho profundamente atravesado por desigualdades étnico-raciales y de género. En este sentido, señaló que las trayectorias académicas de las personas afrodescendientes continúan marcadas por formas persistentes de racismo estructural y epistémico que limitan el acceso, la permanencia, la producción y la validación de sus conocimientos.

La investigación mostró que las asociaciones afrodiaspóricas han creado espacios propios de legitimación, como congresos, revistas, foros y redes de investigación, en las cuales se fortalecen formas colectivas de producción de conocimiento y se disputan las estructuras tradicionales de reconocimiento académico. Asimismo, resaltó el liderazgo de las mujeres negras y afrodescendientes, quienes impulsan una vigilancia crítica frente a las desigualdades de género y contribuyen a humanizar la práctica científica desde perspectivas basadas en el cuidado, la afectividad y la justicia social.

García Rincón subrayó que avanzar en la libertad académica como derecho humano exige transformar las estructuras institucionales que históricamente han subordinado y marginalizado a los pueblos afrodescendientes, así como reconocer plenamente sus contribuciones al conocimiento científico.

Feminismos, violencia y resistencia en el ejercicio de la libertad académica

Marisa G. Ruiz Trejo durante su presentación. Fotos: Gustavo Lema | CLACSO.

Por su parte, Marisa G. Ruiz Trejo presentó una investigación sobre las experiencias de pensadoras críticas y feministas en Chiapas, Guatemala y El Salvador, poniendo de relieve las múltiples formas de violencia que enfrentan las mujeres en el ámbito académico y en los espacios de producción de conocimiento.

A través de testimonios recogidos durante la investigación, la ponente evidenció cómo las tareas de cuidado y maternidad, las violencias de género, el acoso, la vigilancia institucional, la criminalización del activismo y los contextos de violencia política afectan de manera directa el ejercicio de la libertad académica.

Las experiencias compartidas muestran que las mujeres feministas y defensoras de derechos humanos enfrentan mecanismos de control y exclusión que van desde la violencia simbólica y obstétrica hasta amenazas, persecución y censura. En Guatemala, se destacó la criminalización vinculada a la defensa de la autonomía universitaria; en El Salvador, los impactos del régimen de excepción sobre la libertad de expresión; y en Chiapas, los riesgos asociados al trabajo con comunidades afectadas por la violencia y las desapariciones.

Sin embargo, la investigación también documentó múltiples estrategias de resistencia y construcción colectiva. Frente a las exclusiones institucionales, muchas académicas han creado espacios propios de producción de saberes, redes de apoyo y comunidades de cuidado que les permiten sostener su trabajo intelectual y político.

En sus reflexiones finales, Marisa G. Ruiz Trejo señaló la paradoja de visibilizar estas experiencias en contextos donde persisten altos niveles de violencia y temor. Al mismo tiempo, destacó la urgencia de fortalecer mecanismos efectivos de protección y acompañamiento que permitan garantizar la libertad académica y la libertad de expresión como derechos fundamentales.

Repensar la libertad académica desde las desigualdades y las luchas decoloniales

Camilla Croso, Pablo A. Vommaro y el público durante el evento. Fotos: Gustavo Lema | CLACSO

A pesar de abordar distintos contextos de una región, las tres presentaciones coincidieron en señalar que la libertad académica no puede reducirse a la ausencia de censura o interferencia estatal. Su ejercicio efectivo depende también de las condiciones materiales, institucionales, raciales, lingüísticas, tecnológicas y de género que determinan quiénes pueden producir conocimiento, qué saberes son reconocidos y cuáles permanecen marginados.

“El panel reafirmó la importancia de promover una visión de la libertad académica vinculada a la justicia epistémica, la democratización del conocimiento y las luchas contra las desigualdades estructurales que atraviesan las sociedades latinoamericanas. En este sentido, la iniciativa impulsada por la CLAA y CLACSO busca contribuir a la construcción de una agenda regional capaz de fortalecer el pensamiento crítico y ampliar las condiciones para el ejercicio pleno de la libertad académica en las Américas”, señaló Camilla Croso.

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