
El cierre de la formación reunió presencialmente, en la sede de la Rectoría de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), en Brasil, a representantes de instituciones participantes y permitió compartir los trabajos desarrollados durante el proceso formativo.
La Coalición por la Libertad Académica en las Américas (CLAA) y desco – Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (Perú) concluyeron el 23 de septiembre la formación “Prevención y lucha contra la violencia de género en las Instituciones de Educación Superior en América Latina”, con un encuentro híbrido realizado en la sede de la Rectoría de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), en São Paulo, Brasil.
La actividad marcó el cierre de un proceso formativo de cuatro meses, que reunió a ocho equipos de instituciones de educación superior de Brasil, Chile, Colombia, El Salvador y México. A lo largo de la formación, organizada en tres módulos, las y los participantes discutieron cuestiones teóricas sobre género, violencia, interseccionalidad y masculinidades; intercambiaron experiencias prácticas; analizaron marcos normativos, así como políticas públicas e institucionales; y realizaron un trabajo final con miras a la puesta en práctica de los aprendizajes, a partir del desarrollo de estrategias para prevenir y abordar la violencia de género en sus universidades.
La clausura del proceso de formación contó con la presentación de los ocho trabajos finales desarrollados por las instituciones participantes y permitió fortalecer los vínculos construidos durante el proceso. Estos vínculos seguirán siendo cultivados a partir de la constitución de un grupo de participantes de la primera cohorte de la formación.
“Parece que fue ayer que iniciamos”, señaló Molvina, de Desco, durante el encuentro de cierre. Al destacar el recorrido de estos casi cuatro meses, subrayó la importancia de dar continuidad al proceso y señaló que la CLAA y desco seguirán convocando al grupo para acompañar el seguimiento de la implementación de los planes de trabajo desarrollados por las instituciones participantes.
Para Molvina, la formación logró articular contenidos, experiencias y herramientas que pueden contribuir a procesos concretos de transformación institucional.
“Considero que el curso ha sido valioso y útil para las participantes. La articulación de los contenidos de los tres módulos, la calidad de las docentes y la duración del programa han contribuido a una experiencia formativa sólida. Esto se refleja en los informes finales elaborados por las participantes, que presentan un buen nivel de calidad y, además, propuestas concretas y realizables.”
La representante de desco también destacó la red construida durante la formación como uno de los resultados del proceso.
“Asimismo, se ha generado una red, todavía incipiente, que requiere ser fortalecida, pero que constituye un punto de partida importante para promover acciones frente a las desigualdades de género, desarrollar estrategias para prevenir y combatir la violencia de género en las universidades y contribuir a la defensa de la libertad académica.”
De la formación a la transformación institucional


Para la CLAA, el cierre de la formación representa también el comienzo de una nueva etapa: la implementación y el acompañamiento de las propuestas construidas por las instituciones participantes.
“Estamos muy contentas y queremos que este grupo siga como grupo”, afirmó Camilla Croso, directora ejecutiva de la CLAA, durante el encuentro. Al destacar la importancia de acompañar la implementación de los planes de trabajo, Croso señaló también que las conexiones construidas durante la formación pueden abrir nuevas posibilidades de articulación con redes e instituciones nacionales y regionales.
Para la directora ejecutiva de la CLAA, el proceso formativo contribuyó a avanzar en transformaciones institucionales capaces de enfrentar de manera sostenida la violencia de género y las relaciones patriarcales en los espacios universitarios.
“Este curso es un punto de partida para mover una transformación que es fundamental para las instituciones de educación superior: no podemos aceptar como normal la persistencia de la violencia de género en los espacios universitarios, en el marco de estructuras patriarcales. Fortalecer las capacidades institucionales para prevenirla y enfrentarla también significa fortalecer las condiciones para el ejercicio de la libertad académica”, dijo Camilla Croso.
La formación parte del reconocimiento de que la violencia de género constituye una violación de los derechos humanos y que sus impactos también alcanzan el ejercicio de la libertad académica. El hostigamiento, la discriminación y otras formas de violencia pueden afectar las condiciones de participación, aprendizaje, investigación y producción de conocimiento.
Desde esta perspectiva, prevenir y responder a la violencia de género no constituye únicamente una cuestión de protección y bienestar dentro de las universidades, sino también una dimensión de las condiciones institucionales necesarias para que estudiantes, docentes, investigadoras, investigadores y demás integrantes de las comunidades académicas puedan ejercer plenamente sus derechos.
La continuidad del grupo y el acompañamiento de los planes de trabajo permitirán dar seguimiento a este proceso y contribuir a que los aprendizajes desarrollados durante la formación se traduzcan en cambios concretos dentro de las instituciones participantes.
Un espacio para compartir aprendizajes y fortalecer redes





El encuentro de cierre contó con la participación de la Profa. Dra. Lia Rita Azeredo Bittencourt, vicerrectora de la Unifesp (gestión 2023–2027), quien dio la bienvenida a las participantes en representación de la Rectoría de la universidad.
“Me siento muy feliz de tenerlas aquí para el cierre de este curso de prevención y lucha contra la violencia de género en las instituciones de educación superior de América Latina”, expresó la vicerrectora, quien destacó la participación de universidades de Brasil y de otros países de la región.
Lia Rita Azeredo Bittencourt también valoró el carácter regional de la iniciativa y la diversidad de instituciones involucradas, destacando la importancia de que los aprendizajes construidos durante el curso puedan traducirse en acciones concretas.
Para Joana, profesora de la Universidad Federal de São Paulo y integrante del Grupo de Trabajo sobre Género de la CLAA, la formación representó una experiencia piloto importante para fortalecer la articulación entre instituciones de educación superior de América Latina.
“Este año tuvimos el primer proyecto piloto sobre prevención y lucha contra la violencia de género en las instituciones de educación superior en América Latina. Este proyecto fue realizado en alianza entre la CLAA y desco y tuvo como eje la articulación política y estratégica de referencias y experiencias para pensar estrategias de enfrentamiento y superación de las violencias de género.”
Uno de los principales aportes del proceso, según Joana, fue justamente la posibilidad de conectar experiencias desarrolladas en diferentes universidades de la región y observar tanto las especificidades de cada contexto como elementos comunes.
“El marco más importante fue la conexión entre estas instancias universitarias de América Latina y las estrategias que son construidas y consolidadas en cada ámbito académico, por medio de protocolos y formas de atención en casos de violencia de género, pero, sobre todo, a partir de un panorama regional de cómo estas violencias están siendo enfrentadas y de cuáles son los desafíos que todavía necesitamos superar.”
La experiencia también permitió identificar expresiones de violencia similares en diferentes contextos universitarios, atravesadas por dimensiones de clase, raza, género, generación y etnia.
“Aunque las universidades tengan enfrentamientos específicos y estrategias muy propias, se observa también una demanda importante que debe ser consolidada: una articulación más regional, una integración latinoamericana, pensando de forma más amplia en la superación de estas violencias.”
Para Joana, esta mirada regional permite pensar estrategias que vayan más allá de los marcos institucionales tradicionales y consideren las trayectorias históricas de los países y las múltiples formas en que las violencias atraviesan las comunidades académicas.
“Fue un marco importante este primer encuentro, este primer proyecto. El deseo es que podamos avanzar en estas propuestas, consolidar nuevos proyectos y nuevas fases de profundización de este debate, para avanzar, sobre todo, hacia una propuesta más amplia e internacional de prevención y lucha contra la violencia de género en las instituciones de educación superior de las Américas.”
La perspectiva de las participantes también permitió valorar los efectos concretos de la formación. Vanessa Neves, coordinadora de Diversidad Sexual y Promoción de la Equidad de Género de la Universidad Federal de São Paulo y participante del curso, destacó tanto la estructura pedagógica como el intercambio entre las instituciones.
“Fue una experiencia maravillosa. El curso estuvo muy bien estructurado, con temas muy articulados. Invitaron a personas que son realmente referentes en cada una de las clases, por lo que pudimos aprender, discutir y reflexionar junto a personas que son verdaderas referencias en los temas que abordaron.”
Vanessa también destacó el trabajo final como una oportunidad para que cada institución analizara su propia realidad y construyera estrategias contextualizadas.
“El trabajo de conclusión fue una oportunidad excelente para pensar en la propia realidad de cada institución: cómo estas acciones deben ser articuladas con ese contexto y cuáles son las estrategias que pueden ser desarrolladas. Tuvimos que construir un marco teórico articulando todo lo aprendido durante el curso, presentar un marco normativo de nuestras universidades, un panorama de cómo las cuestiones de violencia de género están siendo abordadas en ese momento y, a partir de eso, elaborar un plan de acción.”
Para ella, el intercambio de los trabajos finales fue uno de los momentos más enriquecedores del proceso, porque permitió conocer diferentes realidades institucionales y fortalecer vínculos entre las participantes.
“La estrategia de presentar los trabajos finales y que cada participante pudiera traer la realidad de su universidad para compartirla con el grupo fue muy rica. Pudimos entender cómo funcionan otras realidades, conocer personas, intercambiar contactos y formar realmente una red de trabajo y de estudio.”
Al evaluar su experiencia, Vanessa destacó también la dimensión personal y colectiva del aprendizaje.
“Me quedo muy feliz de haber podido participar. Salgo mucho mejor de lo que entré, porque la reflexión fue realmente muy fuerte, mutua y densa en contenidos, y también estoy muy feliz por los nuevos contactos que pude hacer a través del curso.”
El cierre permitió, así, no solo presentar los resultados del proceso formativo, sino también reafirmar el compromiso de las instituciones participantes con la construcción de espacios universitarios más seguros, inclusivos y libres de violencia de género.
A partir de la continuidad de la red de participantes y del acompañamiento de los planes de trabajo, la CLAA y desco buscarán fortalecer los vínculos construidos durante esta primera cohorte y contribuir a que los aprendizajes, estrategias y propuestas desarrollados durante la formación se traduzcan en acciones concretas para prevenir y enfrentar la violencia de género en las instituciones de educación superior de las Américas.
