Educación en riesgo: voces jóvenes por la libertad académica en las Américas

En el marco del Día Internacional de la Educación, estudiantes de Estados Unidos y Nicaragua relatan cómo la interferencia política en las instituciones educativas amenaza el derecho a una educación crítica y democrática.

En un contexto regional marcado por el avance de la censura, la persecución de ideas y la creciente interferencia política en los sistemas educativos, la libertad académica se ha convertido en uno de los principales desafíos para el derecho a la educación en las Américas.

En el marco del Día Internacional de la Educación, celebrado el 24 de enero, y bajo el lema de las Naciones Unidas para 2026 —“El poder de las juventudes en la co-creación de la educación”—, la Coalición para la Libertad Académica en las Américas (CLAA) conversó con dos jóvenes cuyas trayectorias académicas fueron profundamente impactadas por contextos de restricción a la libertad académica: Libby Harrity, activista estudiantil en Estados Unidos, y Elthon Rivera, médico nicaragüense y exlíder estudiantil actualmente en el exilio.

Libby Harrity (izquierda), activista estudiantil en Estados Unidos, y Elthon Rivera, médico nicaragüense y exlíder estudiantil, reflexionan sobre la libertad académica y el derecho a la educación.

Desde realidades distintas, pero atravesadas por experiencias comunes de censura, exclusión y resistencia, ambos comparten cómo la defensa de la libertad académica se volvió una condición indispensable para ejercer plenamente su derecho a la educación. En esta entrevista, reflexionan sobre los efectos concretos de la injerencia política en las instituciones educativas, el papel de las juventudes en la defensa de una educación crítica y diversa, y la urgencia de proteger los espacios educativos como territorios de pensamiento libre y construcción democrática.

¡Buena lectura!

¿Podrías contarnos un poco sobre tu trayectoria académica? ¿Qué papel ha desempeñado la educación en tu vida?

Libby Harrity – La educación ha moldeado todo mi ser. No sería quien soy hoy sin mis experiencias en la educación superior. Comencé mis estudios universitarios en el New College of Florida, la universidad de honor del estado. Era una pequeña institución de artes liberales con una próspera comunidad LGBTQ y una fuerte cultura de libre pensamiento, pensamiento crítico e investigación independiente.

Sin embargo, a mitad de mi educación, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, llevó a cabo lo que él mismo describió abiertamente como una «adquisición hostil» de la institución, con el objetivo declarado de erradicar lo que él llamaba «wokeness» (conciencia social). En la práctica, esto significaba eliminar la historia negra, los estudios de género e intentar expulsar a los estudiantes queer del campus, lo que uno de sus aliados describió como un esfuerzo por «desfeminizar el mundo académico».

Como resultado, a mitad de mi experiencia universitaria, me vi obligada a luchar por mi derecho a la educación. Me enfrenté al poder del estado y, finalmente, tuve que trasladarme al norte, a Massachusetts, donde continué mis estudios en el Hampshire College.

Hampshire es también una pequeña universidad de artes liberales no tradicional, muy similar a lo que era New College antes de la toma de control de DeSantis. Se convirtió en un fantástico hogar académico para mí. Mientras me recuperaba de lo que había sucedido en New College y continuaba mi educación según mis propios términos, Hampshire fue un lugar donde se me animó a explorar mis intereses libremente. No se me censuró en lo que se me permitía estudiar, leer o involucrarme intelectualmente.

Esa ha sido mi trayectoria académica, y ha moldeado por completo mi forma de ver el mundo.

Elthon Rivera – Mi trayectoria académica ha estado marcada por un contexto político muy adverso en Nicaragua. Inicié mis estudios de Medicina en mi país y, cuando cursaba el quinto año de la carrera, estalló la crisis sociopolítica que afecta a Nicaragua desde 2018 hasta la fecha. En ese contexto asumí un rol como activista estudiantil, especialmente en la defensa de la libertad académica, la democracia y los derechos humanos.

Como estudiante de Medicina, también participé brindando atención a personas heridas en las calles, ya que el gobierno había negado atención médica en los hospitales públicos. Como consecuencia de este compromiso, fui expulsado de manera injusta y arbitraria de la universidad, sin explicaciones claras y bajo acusaciones falsas que nunca cometí. Esto interrumpió temporalmente mi educación.

Posteriormente, hice grandes esfuerzos por continuar mis estudios, buscando oportunidades en otras universidades y participando en distintas iniciativas académicas dentro de Nicaragua. Sin embargo, en 2022 el gobierno clausuró arbitrariamente más de 30 universidades en el país, entre ellas la institución donde yo estudiaba. Además, fui perseguido políticamente y buscado por la policía, lo que me obligó a exiliarme.

En el exilio logré obtener una beca para estudiar en Rumanía y, afortunadamente, pude graduarme como médico en julio de 2025. Actualmente soy médico y continúo aspirando a realizar estudios de posgrado y a seguir formándome en el ámbito académico, que es una de mis grandes pasiones y donde me proyecto en el futuro cercano.

A partir de tu experiencia como estudiante y líder estudiantil, ¿por qué la libertad académica es un elemento central para garantizar el derecho a la educación de manera plena y democrática?

Libby Harrity – Basándome en mi experiencia como estudiante y en el honor de haber sido líder estudiantil, creo que la libertad académica es la única forma de garantizar el derecho a la educación en un sentido pleno y democrático. Si las personas no tienen la libertad de enseñar y la libertad de aprender sin interferencias, la educación queda sujeta a los caprichos de quienes ostentan el poder, en lugar de a la verdad, la investigación y el discurso académico abierto.

El pensamiento y la enseñanza libres y sin censura son esenciales. Una educación integral y honesta produce ciudadanos informados. Los ciudadanos informados se convierten en líderes reflexivos, y los líderes reflexivos crean buenas políticas públicas. Por eso la libertad académica es tan importante para la propia democracia.

Elthon Rivera – La libertad académica es un pilar fundamental de la democracia, de la educación y del desarrollo social en todos sus sentidos. Está compuesta por una serie de derechos esenciales: la libertad de expresión, la libertad de enseñar, la libertad de aprender, la libertad de reunión pacífica y la libertad de producir, difundir y recibir conocimiento.

Es a partir de la libertad académica que se desarrolla el pensamiento crítico, y desde mi punto de vista, toda libertad comienza en la mente de los seres humanos. Cuando este derecho se ve afectado, los gobiernos autoritarios suelen utilizar la educación como un mecanismo de dominación política, porque saben que limitar la libertad académica permite controlar a las sociedades.

Al restringir este derecho se puede generar una sociedad sumisa, temerosa y confundida, expuesta al negacionismo científico, a la manipulación de la información y a la difusión de contenidos falsos que responden a intereses de poder específicos. Por eso, la libertad académica es fundamental: es el punto de partida de todas las demás libertades.

¿Cómo afectan, en la práctica, los procesos de interferencia política en las universidades el acceso de las y los estudiantes a una educación crítica, diversa y de calidad?

Libby Harrity – He visto de primera mano cómo la interferencia política en las universidades perjudica el acceso de los estudiantes a una educación de alta calidad. En el New College of Florida, la calidad de la educación disminuyó drásticamente tras la adquisición hostil por parte de Ron DeSantis. Casi todos los miembros del cuerpo docente abandonaron la institución tras la intervención política, privando a los estudiantes del acceso a educadores experimentados y con conocimientos.

Esto también contribuyó a una mayor «fuga de cerebros», ya que los profesionales con estudios superiores abandonan cada vez más el sur de Estados Unidos para irse al norte con el fin de escapar de estas draconianas políticas educativas.

Además, la injerencia política ha dado lugar a una discriminación directa contra los estudiantes. Fui testigo de cómo se obligaba a los estudiantes queer a abandonar el campus y se les reubicaba en hoteles para que sus alojamientos asignados pudieran ser entregados a estudiantes que encajaran en un marco cisgénero, heterosexual, blanco, cristiano y centrado en los deportistas. El hecho de ser expulsados del campus redujo gravemente su calidad de vida, dificulta su asistencia a clase y los aisló socialmente.

Estos estudiantes fueron marginados por sus compañeros, a quienes se les dijo implícitamente que tenían más derecho a la universidad. Todo ello dificulta que los estudiantes queer se beneficien de su educación. Este es un claro ejemplo de cómo la interferencia política impide activamente que los estudiantes accedan y disfruten de una educación crítica, inclusiva y de alta calidad.

Elthon Rivera – Cuando las universidades se ven afectadas por interferencias políticas u otros poderes que manipulan la libertad académica, y cuando las aulas se convierten en espacios de adoctrinamiento, manipulación o dominación, se impacta negativamente a toda la sociedad.

Las universidades forman a los futuros profesionales, académicos, científicos y educadores, quienes a su vez educarán a las próximas generaciones desde la educación inicial hasta la educación superior. Por eso, la universidad es una de las principales instituciones encargadas de producir conocimiento y fortalecer el pensamiento crítico de las personas.

Cuando los gobiernos autoritarios intentan dominar estos espacios, los efectos sociales son casi inmediatos y, además, se generan consecuencias graves a mediano y largo plazo, afectando el desarrollo científico, educativo y democrático de un país.

El Día Internacional de la Educación nos invita a reflexionar sobre la educación como un derecho humano. Desde tu perspectiva, ¿qué ocurre cuando este derecho se ve socavado por la censura, el miedo o la persecución de ideas?

Libby Harrity – Esta pregunta es especialmente importante porque la educación nunca ha sido reconocida formalmente como un derecho humano en Estados Unidos. Por eso es tan crucial introducir un marco de derechos humanos cuando se habla de educación y libertad académica.

Cuando la educación se ve socavada por la censura, el miedo o la persecución de ideas, los estudiantes ya no pueden limitarse a ser estudiantes. En cambio, se ven obligados a entrar en conflicto con actores políticos que quieren que aprendan solo lo que el régimen considera aceptable.

En los Estados Unidos de hoy en día, a los estudiantes se les niega cada vez más el acceso a la historia afroamericana y, en su lugar, se les enseña una versión edulcorada del pasado del país, que presenta a la nación como intrínsecamente virtuosa e ignora el daño que ha infligido, tanto a nivel nacional como internacional.

Como persona que ha visto cómo se deterioraba el acceso a una educación de calidad, puedo afirmar con certeza que cuando se debilita la educación, se produce una agitación social. Cuando se niega a las personas la verdad y el pensamiento crítico, suceden cosas muy malas.


Elthon Rivera – Cuando el derecho humano a la educación es atacado o limitado, lo que se le niega a la sociedad es la posibilidad de aprender, enseñar y desarrollar su máximo potencial intelectual, social, científico y académico.

Atacar o manipular el derecho a la educación se traduce inmediatamente en la manipulación de las personas y de las sociedades en su conjunto. Además, estas afectaciones no se quedan dentro de las fronteras de un país, sino que se convierten en fenómenos globales que exportan mediocridad, autoritarismo y resignación.

Muchas veces, los pueblos dejan de luchar por sus derechos porque han sido privados de una educación que les permita comprender su importancia o porque se les ha inculcado el miedo a defenderlos. En el marco del Día Internacional de la Educación, es fundamental recordar que la educación es clave para el entendimiento y la defensa de todos los derechos humanos. Si la educación se ve afectada, tampoco se puede aprender ni defender los derechos humanos.

Considerando el tema del Día Internacional de la Educación —“El poder de las juventudes en la co-creación de la educación”—, ¿cómo ves el papel de las y los jóvenes en la defensa de la libertad académica y la transformación de los sistemas educativos?

Libby Harrity – Creo que el tema de este año para el Día Internacional de la Educación está muy bien expresado, porque eso es lo que es la educación. Es una creación conjunta entre el maestro y el alumno que conduce a una verdad más grande y grandiosa. Cuando participamos en el intercambio de ideas, por ejemplo, en lo que respecta a la libertad académica y la transformación de los sistemas educativos, es esencial que destaquemos las voces de los estudiantes y los jóvenes en esas conversaciones, porque ellos lo están viviendo directamente.

Y tienen ideas nuevas y frescas que no se han tenido en cuenta o que se han descartado. La experiencia del mundo que tienen los jóvenes trae consigo esperanza. Y también hay mucha experiencia que se olvida cuando ya no se es estudiante.

Es esencial que destaquemos y potenciemos las voces de los estudiantes en las conversaciones sobre la libertad académica, porque se trata de ellos y de su libertad.

Elthon Rivera – La juventud es un elemento clave en el desarrollo de la libertad académica y de la educación. Los jóvenes son quienes, en esta etapa de sus vidas, tienen mayor energía para aportar a las sociedades y son quienes construyen las sociedades del futuro.

Es fundamental que las juventudes sean parte activa del derecho a aprender, enseñar y distribuir información, y que participen en la definición de los aprendizajes y conocimientos que les servirán en su vida, de acuerdo con su contexto y su cosmovisión generacional.

Los jóvenes no solo defienden la libertad académica cuando protestan en las calles, sino también cuando, desde las aulas, ejercen el pensamiento crítico, cuestionan positivamente y promueven cambios desde el espacio educativo hacia la sociedad.

Cuando se obliga a los estudiantes a recibir contenidos políticos ajenos a su formación académica, o doctrinas impuestas como condición para acceder a la educación, se comete una violación flagrante del derecho humano a la educación. Esto genera presión, frustración y desmotivación en los jóvenes. Por ello, las juventudes transforman y defienden la libertad académica principalmente cuando pueden aprender libremente en las aulas.

¿Qué mensaje te gustaría compartir con jóvenes estudiantes —especialmente en las Américas, de Canadá a Argentina— sobre la importancia de defender una educación pública, crítica y libre?

Libby Harrity – El mensaje que me gustaría compartir con los jóvenes estudiantes de toda América sobre la importancia de defender la educación pública, crítica y gratuita, y la construcción de una sociedad más justa, es que ustedes tienen el poder. Mucho más de lo que creen.

La gente os escuchará si alzáis la voz. Solo tenéis que usarla. Y si no os escuchan, alzadla un poco más. Creo que es muy importante que los estudiantes reconozcan su propia capacidad de acción y comprendan que las cosas pueden ser mejores, que merecen algo mejor.

Y eso es por lo que estáis luchando.

Elthon Rivera – El mensaje que quiero compartir con la juventud de todo nuestro continente es que uno de los derechos más importantes del que debemos apropiarnos es el derecho a la educación y a la libertad académica. Esto no significa restar importancia a otros derechos humanos, ya que todos tienen el mismo valor, pero sí reconocer que la libertad de pensamiento es fundamental.

Debemos defender en todo momento el derecho a tener mentes libres para criticar, aprender y enseñar. El derecho a la educación y a la libertad académica debe exigirse, protegerse y promoverse en cada espacio posible.

La historia ha demostrado que cuando estos derechos son atacados, las sociedades caen en sistemas represivos y autoritarios que conducen al exilio de las juventudes, al retroceso social y al colapso de los países. Por eso, la juventud debe estar siempre involucrada en la defensa y promoción de su derecho a aprender, un derecho que nace en nuestra mente y se fortalece tanto en las aulas como en nuestra capacidad de pensar libremente gracias a una educación libre y crítica.

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